"Había una vez un hombre que todos los días hacía espléndidas fiestas. Y también había un
hombre llamado Lázaro, que estaba lleno de llagas, y comía de lo que caía de la mesa del
rico. Los perros lamían las llagas del hombre. El hombre murió y fue con Abrahám. El rico
también murió y fue sepultado. El rico vio a Abrahám y a Lázaro en el cielo y le dijo:
llévame al cielo contigo. El rico atormentado pidió a Dios que volviera a estar vivo para que
sus hermanos no hicieran lo mismo que él. Dios dijo:ya tienen a Moisés y a los profetas
que los escuchen.
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